RECITALES Y ARTÍCULOS

jueves, 16 de agosto de 2018

DE VEZ EN SIEMPRE

                        ¿Has visto a los pescadores
de Sri Lanka colgados
de sus zancos de madera
hundidos en la arena
del fondo del mar?

Allí, en equilibrio,
frente a esa larga ribera
de mástiles agitando sus altas
y verdes peinetas,
frente a esa selva incendiada
de  acacias,
de rosas de china:
flores como sonrisas de naranja
abierta,
frente a ese manglar
de arboladura de goleta
respirando
azul turquesa del agua
en donde al imán
de esa sinuosa estela
de peces de jaspe, de esmeralda,
de azul zafiro…
los pájaros se zambullen
hechizados
persiguiéndolos
emergiendo luego
triunfantes
con su trémulo tesoro…
frente a ese decorado
que sólo lo dibujaría, así,
de un verde tenaz,
el apretado
lápiz
de la mano de un niño…
desde sus garrochas,
circenses,
ahora
rodeados de móviles,
lanzan sus anzuelos,
sus pequeños arpones…
Pero, desde aquel día,
de vez en siempre,
vuelven la cabeza hacia
el monstruo dormido del horizonte:
no olvidan
que son sobrevivientes
que eternamente
estarán encaramados al palo
mayor del escalofrío en la plácida
cima del horror.
                            ©Rubén Lapuente
 “desde el tsunami no como pescado
aún creo que los peces se alimentan de los muertos”
     (pescador de Ahangama)





domingo, 29 de julio de 2018

PIRÓMANO


¿Qué se esconde en el pecho
de una hoguera
que a tantos fascina y,
a veces,
a algunos enloquece?
¿Todo surge de la llama
de un fósforo que un día
enciende la mano de un niño
y que, al aventarla,
mágicamente,
le hace clavar sus ojos
en ese hipnótico
fuego de zafiro?
 ¿O ya viene todo
empaquetado
en el maldito azar
del abrasado ramaje de la sangre?
Aquí no hablo de un incendiario,
de ese asesino de la tea,
que compra y vende fuego,
que sale canalla al monte
cuando el viento cálido arrecia,
cuando amarillea el estío,
y bajo los pies, le restalla la rama.
Esa rapiña que vuelve ya
a un paisaje de pavesas y,
sobre su hazaña,
sobre el dolor de los demás,
miserable, largamente orina.
Aquí hablo de un magnetismo,
de una cabeza en llamas,
de un ludópata del fuego,
de un canalla enfermo
que ha mirado siempre
con luz de barrena la lumbre,
que no conjura,
que sale al monte iluminado
por una voz de fuego,
que se sube al mirador del alto cerro
a contemplar cómo salta
su fogata de copa en copa…
Y espera allí,
el ulular de las sirenas,
las espadas de agua,
los calderos alados… ¡Dios mío! :
¡Su velada con música
del crepitar de las llamas!
  ©Rubén Lapuente

lunes, 16 de julio de 2018

BELLO DOLOR


Lo estoy viendo nacer.
Oh venero del dolor.
Casida del llanto.
Oh joven mujer  
que siempre, temprano
y a solas,
nos damos
los buenos días.
Que toda hecha bruma
deja el obrador
y se me acerca
despacio,
muy despacio.
¡Oh! ¡Dios mío!
¡Qué alud me viene!
¡Qué marea!
¡Qué ojeras de mar
de amor herido!
Y qué me importa a mí
si de amor huido muere.
¡Oh pulgares míos
descorriendo sus lágrimas!
¡Que me ha elegido a mí
para enjugarlas!
A mí.
Al pañuelo del recodo
de mi pecho.
Sí. Qué es a mí
a quien clava
este bello y dulce
dolor mojado!
                 ©Rubén Lapuente

domingo, 8 de julio de 2018

AROMA ERRANTE

                     

         En esta noche de julio
de añorada tormenta
Yo en el zaguán
de mi casa
Yo con la piel
rezumando
rocío de peces de verano
pescando
lunas de plata
voy atrapando
encelando
cada aroma errante
que despierta
que se pierde
tras la estela de la lluvia…
Y los llamo por su nombre:
Éste es de salvia mojada
A espiga malva de lavanda huele ése
Este aire pavonado de flores de sol
es del coral de mis santolinas
Perfume de oscura
miel de flor de brezo
me llega de debajo de los pinos
Olores de luz
de oro viejo de damasquina
me vienen del arriate
Y este último leve beso
es el de una rosa partisana
nacida
del pobre vientre
de mi estéril ribazo de arcilla…

Del balcón de la casa
me baja luego un olor distinto
un aroma
de entraña tierna
de secreto
en saquito de almizcle
dormido
a la sombra de un corazón
tan anclado a la tierra
que sólo lo despierta
para que nazca ahí mismo
sólo para perderse
tras la estela
de la añorada lluvia…
Y que reconozco
Y que respiro hondo
Y que lo llamo por su nombre:
Que te vaya bonito
aroma errante…

Amor mío
           © Rubén Lapuente

jueves, 28 de junio de 2018

VER VOLVER

                 

                                   Vivir es ver volver (Azorín)
Son escenas olvidadas
pequeños momentos escondidos
en un rincón de la memoria
que un relámpago
de alguna conjura
caprichosa del azar
los descubre   los renace
y con esa gastada luz
dorada del tiempo
mágicamente   turbadores
me los devuelve un instante
a la dulce platea de los ojos
como el de este sábado
de mañana tan azul
que al despertar yo la casa
al dar un par de palmadas
al vocear:
¡Venga!  ¡Nos vamos al río!
La cinta de mi voz  de pronto
con mis mismas palabras
me vino de vuelta
pero cosidas al hilo
del clamor de mi padre
que volvía al mundo en mi
e igual que entonces conmigo
estalla clara la garganta de mi hijo
volando alocado hacia mi pecho
con esa gota de luz de sol
de espiga tierna de la infancia
y a través de su abrazo
abraza a mi padre
que me arrebata
que se reencarna en mi
como que ya es su hijo
que a la vez soy yo también…
mientras les miro
invisible
como el reloj
roto de la pared…

¡Venga! ¡Nos vamos al río!
Y sobre la piel del agua dulce
ante la zozobra de ese cesto
de carne de mimbre de mi hijo
vuelve al mundo mi padre en mi
regresa en la palma de mi mano
que es ya la suya
esa tabla de náufrago aprendiz
de pez: pescante heredado
de la rueda de la vida…
Mi padre hecho maraña de alharacas
jaleando a mi hijo
que es ya el suyo
que a la vez soy yo también…
mientras les miro
invisible
desde la verde orilla   
como miran los juncos
           ©Rubén Lapuente

miércoles, 20 de junio de 2018

HORMIGAS

Se topan con mi mano.
Las extravío.
(Como si la vida no
les fuera ya dura.
Como si una vieja sotana
viniera ahora
a darme un pescozón
cada vez que no guardo
la fila de la vida)
Salen ligeras.
Entran con pinzados fardos
de jugosos fiambres.
Génesis gemela   
nuestra:
Cubil sin lucera y
batida diaria
por un bocado
que la campana del estómago
repica puntual al alba.
Retiro mi mano y
la fila se restablece.
Una,
deserta de la hilera.
Ahí, parada,
abstraída,
la sueño
como a una deslumbrada 
pastorcilla negra,
como si mi mundana
aparición fuese su
mágica llamada divina.
Pero no,
cabizbaja,
tozuda,
vuelve otra vez
al largo desfile…
todavía no me mira,
como yo
estrellas.
             ©Rubén Lapuente

lunes, 4 de junio de 2018

MILANUNCIOS.COM




"¿Quién quiere comprarme esta
antigua colcha de crespón
de seda azul cielo?  ¿Quién?
Fijaros en el asombro de su labor
Primero en la de esos pájaros:
En el álabe de sus alas de realce
o en sus penachos
como atrezzos de boda real
Fijaros bien
Si parece que les han bordado
la gracia del tenue vuelo
de un ave del Paraíso
¿Y en las flores de campanillas?
Fijaros
Si en esos badajos de estambre
la hilandera cosió la música
Si en la seda oyes 
el volteo de sus aires de abril!
¿Y esas dos ramas atravesadas
como venas  del sueño en el Paraíso…
pero cabe más belleza?
¿Quién quiere comprármela?
Fue alguien de mi misma sangre en Sevilla
quien la bordó en aquellos
difíciles años de la posguerra
Que pasaba por las calles del barrio
la Esperanza de Triana
Que había que ofrecerle
lo mejor de cada casa
Los mejores trapos
Y cada balcón le recitaba un poema:
o con versos de una colcha adamascada
o  con los de una madeja de hilo
del brillo de unos ojos…
Y también con baladas de sábanas zurcidas
pero que olían a espliego  a romero
y que por detrás de su limpia
blancura de pobre
un imperdible
le sostenía un ramillete
de peonías silvestres…
Y tapaban todo el enrejado
que no vieran desde las aceras
hasta su encrucijada
el íntimo y largo mareo
de unas interminables
piernas de mujer…
Y los faldones florecían
de balcón a balcón
hablaban
como esta mía
que fue el broche de oro de la casa…

Quien quiera comprármela
que me mande un correo…

¡Para el primero que diga para mí!"
© Rubén Lapuente
                    Yo fui el primero
Para Josefina Romero