RECITALES Y ARTÍCULOS

martes, 18 de septiembre de 2018

LA LAGUNA NEGRA



                                                            agua pura y silenciosa
                                                           que copia cosas eternas (A.Machado)

¿Lo hiciste?

Caminaste
por las faldas del Urbión
entre altos y enhiestos
pinos?
 ¿Te subiste al mástil
del galeón
invencible
que fueron
para divisar
el paraíso?
¿Te volviste
solitario y loco
el capitán
de ese verde océano?
 ¿Te paraste
a oír bajo los pies
la oculta y niña voz
del Duero?
Y al trepar
por los farallones
a lo más alto
del murallón desnudo...
¿Cosiste allí
con hilos de luz
la bella laguna
negra a los ojos?

¿Lo hiciste?

Y en la travesía
del agua que copia
cosas eternas
¿Soltaste por un momento
los brazos?
¿Te dejaste ir,
sumergido,
a merced del roce
de leyendas y secretos?

¿Lo hiciste?

    ©Rubén Lapuente

miércoles, 12 de septiembre de 2018

PARTISANO


                                                           Esta mañana me he levantado
                                 oh bella ciao, bella ciao, ciao, ciao
                                 Y he descubierto al invasor…

Me invadieron la sangre
Me encerraron la vida
dentro de la cruz
de una mirilla
Y huí hacia
donde respirar
hacia bajo las estrellas

Me venía ella
los domingos
ladera arriba
con la faltriquera
llena de metralla
La miraba
y sé que la vida
estaba dentro del pozo
de esos ojos
En el vaivén
de esa falda
que colgaba de la rama
Pero no he nacido para dormir
con bandos
del enemigo
para ver
cómo violan mi cuna

Adiós amor ¡Adiós!
¿A qué más me sabrán
tus besos en la libertad?

Al mediodía
en una escaramuza
en el puente
el convoy saltó por los aires
Nunca la muerte
frente a mis ojos
tuvo en su regazo
tan bello ramillete
de gamadas flores

Huí silbando el “bella ciao”
subido en la bicicleta
y me la vieron apoyada
contra el muro
de la casa de piedra rosa
Ella me cobijó
en un agujero del desván
Y golpearon a su puerta
La dijeron que mentía
Que apestaba a partisano
A sus besos
bajo las estrellas…

En la oscuridad
Al oír un sonido doble
como el de al caer
un fardo de heno
al suelo de madera
me apreté
con la mano
la boca
tan fuerte
que el aullido me salía
como el del corazón
de un violín
roto
como si pariera
un dolor
infinito
en silencio
en silencio…

Adiós amor ¡Adiós!
¿A qué más me sabrán 
tus besos en la libertad?
                            © Rubén Lapuente

                       

martes, 28 de agosto de 2018

MIRADAS

 

¿No sabías mirar
o no te habían mirado así?
Mira que cuesta demorarse
en una mirada nueva
como si te fueran a decir
que ese lugar es sagrado
que esa no es tu capilla
Ay  pero cuando alguien
te mira así
tan llevándoselo todo  
a la cimera de los ojos
al umbral de los párpados
a la alcoba luminosa
de los solitarios faros
cuando alguien no deja nada
bajo los pliegues del cuerpo
y  hasta el rictus
de su corazón
o al fracaso que le achica
lo sube veloz al tendal
de su azotea…
Ay cuando la caligrafía
de la mirada
no es un jeroglífico…
entonces  nace otra
gemela
frente a esa herida dulce
de lanza de luz
que como una larga
trenza de espiga
esplende
aquella  sonrisa tuya
de boca niña
la que nunca recela…

Venga
Al pajar de la luz
A la borda del cielo
A habitar en los ojos!

¿Nos miramos?
          ©Rubén Lapuente

jueves, 16 de agosto de 2018

DE VEZ EN SIEMPRE

                        ¿Has visto a los pescadores
de Sri Lanka colgados
de sus zancos de madera
hundidos en la arena
del fondo del mar?

Allí, en equilibrio,
frente a esa larga ribera
de mástiles agitando sus altas
y verdes peinetas,
frente a esa selva incendiada
de  acacias,
de rosas de china:
flores como sonrisas de naranja
abierta,
frente a ese manglar
de arboladura de goleta
respirando
azul turquesa del agua
en donde al imán
de esa sinuosa estela
de peces de jaspe, de esmeralda,
de azul zafiro…
los pájaros se zambullen
hechizados
persiguiéndolos
emergiendo luego
triunfantes
con su trémulo tesoro…
frente a ese decorado
que sólo lo dibujaría, así,
de un verde tenaz,
el apretado
lápiz
de la mano de un niño…
desde sus garrochas,
circenses,
ahora
rodeados de móviles,
lanzan sus anzuelos,
sus pequeños arpones…
Pero, desde aquel día,
de vez en siempre,
vuelven la cabeza hacia
el monstruo dormido del horizonte:
no olvidan
que son sobrevivientes
que eternamente
estarán encaramados al palo
mayor del escalofrío, en la plácida
cima del horror.
                            ©Rubén Lapuente
 “desde el tsunami no como pescado
aún creo que los peces se alimentan de los muertos”
     (pescador de Ahangama)





domingo, 29 de julio de 2018

PIRÓMANO


¿Qué se esconde en el pecho
de una hoguera
que a tantos fascina y,
a veces,
a algunos enloquece?
¿Todo surge de la llama
de un fósforo que un día
enciende la mano de un niño
y que, al aventarla,
mágicamente,
le hace clavar sus ojos
en ese hipnótico
fuego de zafiro?
 ¿O ya viene todo
empaquetado
en el maldito azar
del abrasado ramaje de la sangre?
Aquí no hablo de un incendiario,
de ese asesino de la tea,
que compra y vende fuego,
que sale canalla al monte
cuando el viento cálido arrecia,
cuando amarillea el estío,
y bajo los pies, le restalla la rama.
Esa rapiña que vuelve ya
a un paisaje de pavesas y,
sobre su hazaña,
sobre el dolor de los demás,
miserable, largamente orina.
Aquí hablo de un magnetismo,
de una cabeza en llamas,
de un ludópata del fuego,
de un canalla enfermo
que ha mirado siempre
con luz de barrena la lumbre,
que no conjura,
que sale al monte iluminado
por una voz de fuego,
que se sube al mirador del alto cerro
a contemplar cómo salta
su fogata de copa en copa…
Y espera allí,
el ulular de las sirenas,
las espadas de agua,
los calderos alados… ¡Dios mío! :
¡Su velada con música
del crepitar de las llamas!
  ©Rubén Lapuente

lunes, 16 de julio de 2018

BELLO DOLOR


Lo estoy viendo nacer.
Oh venero del dolor.
Casida del llanto.
Oh joven mujer  
que siempre, temprano
y a solas,
nos damos
los buenos días.
Que toda hecha bruma
deja el obrador
y se me acerca
despacio,
muy despacio.
¡Oh! ¡Dios mío!
¡Qué alud me viene!
¡Qué marea!
¡Qué ojeras de mar
de amor herido!
Y qué me importa a mí
si de amor huido muere.
¡Oh pulgares míos
descorriendo sus lágrimas!
¡Que me ha elegido a mí
para enjugarlas!
A mí.
Al pañuelo del recodo
de mi pecho.
Sí. Qué es a mí
a quien clava
este bello y dulce
dolor mojado!
                 ©Rubén Lapuente

domingo, 8 de julio de 2018

AROMA ERRANTE

                     

         En esta noche de julio
de añorada tormenta
Yo en el zaguán
de mi casa
Yo con la piel
rezumando
rocío de peces de verano
pescando
lunas de plata
voy atrapando
encelando
cada aroma errante
que despierta
que se pierde
tras la estela de la lluvia…
Y los llamo por su nombre:
Éste es de salvia mojada
A espiga malva de lavanda huele ése
Este aire pavonado de flores de sol
es del coral de mis santolinas
Perfume de oscura
miel de flor de brezo
me llega de debajo de los pinos
Olores de luz
de oro viejo de damasquina
me vienen del arriate
Y este último leve beso
es el de una rosa partisana
nacida
del pobre vientre
de mi estéril ribazo de arcilla…

Del balcón de la casa
me baja luego un olor distinto
un aroma
de entraña tierna
de secreto
en saquito de almizcle
dormido
a la sombra de un corazón
tan anclado a la tierra
que sólo lo despierta
para que nazca ahí mismo
sólo para perderse
tras la estela
de la añorada lluvia…
Y que reconozco
Y que respiro hondo
Y que lo llamo por su nombre:
Que te vaya bonito
aroma errante…

Amor mío
           © Rubén Lapuente