RECITALES Y ARTÍCULOS

viernes, 4 de enero de 2019

REGALO DE REYES



La peonza. Lo más banal. Casi nada. La encontré al vaciar la casa cerrada por la muerte de mis padres. Es la mía. Tiznada. La toco y me quema la savia de sus días azules. Tiene vida. Ocho años más joven que yo. Aún con limaduras de apretado color de lapicero de mi mano infantil. Son mis huellas. Bajo el agua la limpio de sombras, primero. Le abro las ventanas. La seco. Es la mía. Llena de tumbos de niño. De vitola de tirones de zumbel. En la piel de loza de mi palma, estirada, bailaba hasta emborracharse. Es la mía. Tiene mis huellas. Y me la llevo a un estante de la casa. Y todo lo de a su lado, se empequeñece. Tiene entraña. Y recupero  algo que me mira. Ya, a alguien, que comparte conmigo, la misma herida del tiempo.
©Rubén Lapuente Berriatúa
El 14 de enero en el hogar de Lardero. La Rioja C/ Marqués de la Ensenada, 6, a las seis de la tarde hablaré de esas pequeñas historias del corazón que deberíamos atrapar en la cárcel de un papel antes de que el hilo de la memoria, tan frágil a partir de cierta edad, nos juegue una mala pasada…. La memoria, nuestra patria, nuestro paraíso, nuestro refugio. Sin ella no somos nada, ni nadie.

martes, 25 de diciembre de 2018

CALEIDOSCOPIO


Veo a mi hijo
girar su caleidoscopio.
Esa pequeña esfera
tornasolada.
Esa mina de inagotable veta
de estrellas.
Un babel de luceros
estarán engarzándose,
rompiendo
flores de luciérnagas
en labios de cristal,
navegando bajo
bengalas de colores
en un mar girasol
de eternos guiños de luces…
Y en cada vuelta
todo por descubrir.
Nunca el mismo dibujo.
Nunca dos iguales.
Y no tiene el tiempo
tiempo
para ver toda la belleza
la magia
de tanto tornasol
inacabable.

¡Mira, mira éste!

Y ya hay otro:
Almunia de colores
Limos de zafiros con topacios
Y perlas y amatistas
con rubíes y diamantes
eternamente cambiando…

Veo a mi hijo
como un pedacito de ese vitral
en ese pozo de la existencia…
dulce álabe cayendo
conmigo…

¡Mira  mira…!

Y desapareciendo
para siempre
          ©Rubén Lapuente Berriatúa
                     
 Nunca hay dos figuras iguales y no nos bastaría con todo el tiempo trascurrido desde el origen del Universo para verle todos los dibujos, tendríamos hoy que seguir girando ese pozo de mágicas estrellas de fantasía infinita que es un sencillo eterno caleidoscopio

domingo, 9 de diciembre de 2018

CELESTINAS ROSAS


Las rosas hacen bien su trabajo
a pesar de que ya no nacen
del corazón de la tierra.
De que ya no sufren
para reinar en el rocío.
Bajo la toilette de plásticos,
ataviadas de rojo terciopelo helado,
ahora vienen rociadas de aséptico olor:
Todavía imposible coserles
ese perfume único
de mujer al desnudarse
que tiene una rosa en su almario…
Pero da igual.
Para casi toda mujer  
cada una guarda una fecha grabada,
un rostro diferente,
un búcaro distinto
para cada renovado Cupido.
En cambio  para uno
son el mejor aliado para un remiendo.
Sobre todo cuando
hay que pegar un trocito roto
dentro del pecho.
Ahí están.
Y siempre ramo de rojo rubí ardiendo
si el regazo anda malherido.
Que sacan melindres de niña
en carne madura.
Y ciegos besos eternos
de fin de película rosa…
Son tu alcahueta
La manera de decirla esa palabra
que no sabes por qué no te sale
como si a estas alturas de la vida
el largo olvido de un te quiero en los labios
le sonara a ella a mentira…
Sí,  hacen muy bien su trabajo…
Ahora que el amor
ya no es aquel incendio.
                         © Rubén Lapuente Berriatúa

jueves, 29 de noviembre de 2018

NIÑO EN SU CUARTO


En su pequeño cuarto
mide el niño su esfuerzo:
No le llega la mano
a abarcar el lomo de tanta hilera
de obligados libros.
Vive enredado
en el rescoldo
de las palabras,
en la trenza de humo de los sollozos
que suben
de la cocina
y que en la melanina de su mesa
ensimismado
las vierte
en espirales de tinta.
Que él no tiene aún
lejanías en la cabeza:
la primera muerte,
la ultima pequeña vida…

Tras la pared,
al  llamarle
su padre para la cena,
su dedo de saliva
borra
su encaracolado  rompecabezas.
Apaga la lámpara.
Se pone de pie
chirriando la silla….  
Y se ve otro
en el súbito destello
reflejado en  el cristal
de la ventana…
      -"¡Ya voy, ya voy!"
Por el largo pasillo,
el eco de su voz
le suena a otro niño
que en su mismo cuarto,
mañana, oirá la suya,
tras la pared…

Antes de cruzar
la puerta del comedor,
por primera vez, 
ensaya,
fuerza una sonrisa…
                ©Rubén Lapuente Berriatúa

domingo, 18 de noviembre de 2018

CALCETINES ROJOS

                     

Subían a la última planta  
En el ascensor
se conjuraron
no esbozar
ni una leve amarga mueca
Estaban allí
por la ventura aquella
de coincidir un día
en un patio con sol de la infancia
Avasallando
la habitación blanca
invitaron a su mujer
a deambular un rato
por el largo pasillo
Un cartel de no molesten
lo dejó bailando
el último en cegar la puerta
Dicharacheros
le descubrieron los pies
por si llevaba aún
aquellos pioneros
calcetines rojos
ese pellizco púrpura
que asomando insolentes
en la última fila
incitaba a todos
a la rebeldía
Ocupando un trozo de su cama
se rieron de los sueños
que no habían alcanzado
Que tarda uno en aprender
que la felicidad
no hay que ir a buscarla
que consiste en no tener  
casi deseos     
ni miedos
Manos en su hombro
en sus tobillos angostos
manos en sus manos…
Destellos como de un trozo de espejo
de la manecita de un niño al sol
hablaban aún por el nidal
oscuro de sus ojos
Salieron haciendo planes de verse
De no esperar  
a ese trámite de la muerte
para clavar la mirada
en la  lluvia del recuerdo
De arrebatarle al tiempo
nuevas horas de oro
                                   ©Rubén Lapuente

martes, 6 de noviembre de 2018

LA NÁUSEA



Si estás solo cuando estás solo, estás en mala compañía(J.P.Sartre)
 Estás boca arriba en la yerba
y en un tris  sin pensarlo  ya te has subido
a la grupa de esa nube

al lomo de una
que parece un pez puro del cielo
y que te lleva a recorrer la tierra
ésa que de pronto
alguien desde dentro tuyo
se la imagina como una pizarra azul
y en donde todo lo que se mueve
deja una estela de tiza tras de si
sí    que desde el cielo
fueran rayas de tiza rastro de la existencia
Caminos de vida de tiza
la única huella al ir pasando…
Tú solo ves eso
líneas que van y retornan
que avanzan     que bailan…
ese blanco roto de ovillo de años
lo vas viendo enmarañarse...
cada historia
la tuya también
es un garabato de tiza
y sólo desde el cielo se ve así
lo ves tú así
rayas como estelas avanzando
de casa  a la fábrica  al bar   al sueño
se entrecruzan  se confunden
unas lentas  otras tendidas    inmóviles algunas
rematadas ya por un cabo de quietud…
y tú a la espalda de una nube
de la que aún no sabes
que va encinta de olvido
o de oscuridad de sueño
o de aguaceros
hasta que su lluvia
borra las rayas sin vida
las que ya nunca se moverán   las borra
en ceniza de tiza las diluye…
y tras la tormenta
otra vez las líneas
que vienen  que vuelven   que avanzan
que bailan…
la tuya también
garabato
parado ahora boca arriba en la yerba…

y te viene la náusea
                   ©Rubén Lapuente

domingo, 28 de octubre de 2018

ATADURAS

               Si no me llamaran desde la debilidad:
              Centinela que soy del dolor
              cercando el redil de sus frágiles huesos
              Si el ala de la muerte de mi madre
              no rozara ya nunca más mi sueño:
              Si no tuviera que ayudarla a subir
              los últimos peldaños de la madrugada
              Si en la larga fila de la calle
              no buscara algunos ojos perdidos
              Si ya no levantara la mano
              para alistarme en tu miedo
              Si no me persiguiese la mirada
              de la niña en el espanto
              Si al verme no me leyeran
              en la frente sublevado

              Podría morir

                        ©Rubén Lapuente